| SEXAGÉSIMO QUINTO ANIVERSARIO DEL COLEGIO AMERICANO DE GUAYAQUIL |
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Las instituciones que celebran un año más de efectiva y eficiente gestión académica y que durante su existencia han realizado una excelente labor, merecen el reconocimiento y la gratitud de las personas a quienes sirven, y la admiración del conglomerado social porque el enriquecimiento de unos, contribuye al progreso de la comunidad y del país. Si un año de afortunadas gestiones es digno de celebración, cuánto más lo serán 65 años de fructíferas jornadas, como es el caso del Colegio Americano de Guayaquil que fue fundado en 1942 por los esposos y educadores norteamericanos Peder y Molly Jacobson. Durante seis décadas y un lustro esta prestigiosa institución educativa se ha constituido en paradigma de calidad académica para que varias generaciones de ciudadanos guayaquileños y del país se formen en sus aulas. Las naturales vicisitudes que ha enfrentado en su prolongada y loable existencia han sido peldaños para ascender al pináculo de la gloria y la admiración. Numerosos profesionales y empresarios que hoy son pilares del progreso de la comunidad en diversas áreas de la administración pública y privada del país, como fuera de él, tuvieron el acierto de educarse en sus aulas, no sólo para el aprendizaje de la lengua inglesa sino también para recibir sólida formación científica, tecnológica y ética, que significó base acrisolada y expedita para la culminación de estudios superiores en las universidades del país y del extranjero. Si bien abundan los acontecimientos que enorgullecen a la ilustre institución, no es menos cierto que entre ellos hay que destacar su Centro de Alfabetización Robert Allan Reed y el Programa de Bachillerato Internacional. Gracias al primero, miles de hombres y mujeres adquirieron la educación básica en los veinticinco años de existencia del centro. Los alumnos de los cursos superiores del plantel han educado a los compatriotas que no tuvieron acceso a los centros escolares regulares y también han atendido a los niños de las alfabetizandas a través de guarderías con alimentación y capacitación. El otro hecho relevante es el reconocido Programa de Bachillerato Internacional que ha propiciado el ingreso de los alumnos, en muchos casos sin exámenes de admisión, en las más exigentes universidades locales y extranjeras. Esta feliz circunstancia es la explicación para que el Ministerio de Educación y Cultura haya solicitado al plantel asesoramiento para la instauración del programa en algunos colegios fiscales del país. La plausible iniciativa del Ministerio y la experiencia del Colegio Americano sin duda alguna redundarán en beneficio de la formación que requieren las nuevas generaciones de ecuatorianos. ¡Salud, honor y congratulaciones a los directivos, profesores, empleados, padres de familia y alumnos del preclaro Colegio Americano de Guayaquil! |
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